Herófilo de Calcedón funda en Alejandría, junto a Erasistratos, la primera tradición documentada de disección sistemática del cuerpo humano, posible gracias al patronazgo de los primeros Ptolomeos. Realiza la distinción fundamental entre cerebro y cerebelo, identifica el encéfalo como sede de la inteligencia (contra la tradición aristotélica que la situaba en el corazón), describe los ventrículos cerebrales, el cálamo scriptorius y el confluente venoso que lleva su nombre (tórcula de Herófilo). Identifica y nombra el duodeno (de doce dedos de longitud), describe los ovarios femeninos como análogos a los testículos masculinos, distingue nervios motores de nervios sensitivos, y es el primero en medir el pulso sistemáticamente con reloj de agua (clepsidra), estableciendo correlaciones diagnósticas. Sus obras se perdieron íntegramente; solo se conocen a través de citas de Galeno, Celso, Sorano y Dioscórides. La medicina galénica posterior los eclipsó a él y a Erasistratos durante más de mil años.