El ingeniero militar granadino Emilio Herrera Linares diseñó en 1935 la primera escafandra estratosférica documentada: un traje presurizado para vuelos a altitudes extremas con regulación de temperatura, suministro autónomo de oxígeno y articulaciones que permitían el movimiento. Los principios de diseño son idénticos a los de los trajes de astronauta desarrollados por NASA y la URSS en los años 60. El proyecto fue cancelado por el inicio de la Guerra Civil española en 1936 y Herrera marchó al exilio en Francia, donde continuó trabajando pero sin recursos para implementar el diseño. Su aportación es reconocida en la historiografía aeronáutica española aunque no influyó directamente en los programas espaciales de la Guerra Fría.