Robert Brout y François Englert, en la Universidad Libre de Bruselas, y Peter Higgs, de forma independiente en la Universidad de Edimburgo, proponen en 1964 un mecanismo teórico que resuelve un problema central de la física de partículas: por qué algunas partículas elementales tienen masa y otras —como el fotón— no la tienen, pese a que las ecuaciones matemáticas más simples de la teoría cuántica de campos tratarían a todas las partículas como si careciesen de masa por igual. Brout, Englert y Higgs proponen que el espacio está impregnado de un campo, hoy conocido como campo de Higgs, con el cual las distintas partículas interactúan en distinto grado: las partículas que interactúan fuertemente con este campo adquieren mucha masa, mientras que las que no interactúan con él, como el fotón, permanecen sin masa. El mecanismo predice además la existencia de una partícula asociada al propio campo —el bosón de Higgs—, cuya detección experimental resultaría extraordinariamente difícil dada su masa esperada muy elevada y su brevísima vida media. El bosón de Higgs es finalmente detectado en julio de 2012 en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN, tras décadas de búsqueda, confirmando experimentalmente, 48 años después de la predicción teórica original, la pieza que completaba el modelo estándar de física de partículas. Brout falleció en 2011, dos años antes del Nobel de Física 2013, que reconoció únicamente a Higgs y Englert por la norma que excluye galardones póstumos; el Wolf Prize de Física 2004, en cambio, sí incluyó a los tres autores originales del mecanismo.