El Imperio hitita, en Anatolia central, desarrolla hacia el 1700 a.C. (con un rango de datación disputado entre c. 1800 y 1500 a.C. según las fuentes) un proceso de fundición capaz de producir herramientas, armas y objetos ornamentales de hierro, sustituyendo progresivamente al bronce como metal dominante. El hierro requiere temperaturas de fusión muy superiores a las del cobre o el estaño (1538°C frente a 1085°C y 232°C respectivamente), lo que exigió desarrollar técnicas de horno y control térmico considerablemente más avanzadas. Aunque la atribución exclusiva a los hititas como "inventores" del hierro ha sido cuestionada por hallazgos arqueológicos de fragmentos de hierro en niveles proto-hititas de Kaman-Kalehöyük y en yacimientos mesopotámicos anteriores (Chagar Bazar, Tell Asmar), el Imperio hitita es la primera entidad política documentada en producir y emplear hierro de forma sistemática y a una escala que tendría consecuencias militares y económicas duraderas, marcando el inicio de la Edad del Hierro en Oriente Próximo.