En 1969 Gary Starkweather propuso en Xerox Webster una idea que sus superiores rechazaron: usar un láser modulado para escribir directamente sobre el tambor xerográfico. Trasladado a Xerox PARC, desarrolló el primer prototipo funcional hacia 1971–1972. El sistema combinaba tres tecnologías preexistentes — xerografía, láser y computación — en un resultado nuevo: la impresión digital de alta calidad. La Xerox 9700 (1977) fue la primera unidad comercial; HP y otros fabricantes masificaron la tecnología en los años 80. En la historia larga de la imprenta, la láser marca el punto en que la reproducción de textos deja de ser mecánica para volverse computacional.