El marqués de Jouffroy d'Abbans demuestra el 15 de julio de 1783 que el Pyroscaphe, un vapor de paletas de 45 metros, puede navegar aguas arriba del Saône durante quince minutos ante miles de espectadores. Es la primera demostración verificada con testigos de un barco autopropulsado por vapor. Pese a presentar el proyecto ante la Académie des Sciences con pruebas documentadas, la institución bloqueó su patente en favor de un rival. La Revolución Francesa y el exilio arruinaron sus posibilidades comerciales. El canon histórico atribuye la invención del barco de vapor a Robert Fulton (1807), veinticuatro años después, cuya embarcación fue primera en operar comercialmente pero no en demostración funcional documentada.