Gustav Kirchhoff y Robert Bunsen establecieron en 1859 que cada elemento químico produce un patrón único de líneas de emisión y absorción en el espectro de la luz, fundando la espectroscopía analítica moderna. El método permitió determinar la composición química de objetos distantes a partir de su luz, transformando la astronomía: las líneas de absorción estelar que Mayor y Queloz midieron en 1995 para detectar 51 Pegasi b son la aplicación directa de este principio, aunque el paper no cita a Kirchhoff ni a Bunsen por tratarse de un fundamento elemental universalmente asumido en astrofísica.