John Kirklin y su equipo en Mayo Clinic adaptaron y mejoraron el diseño de Gibbon hasta conseguir una serie reproducible de cirugías abiertas exitosas a partir de marzo de 1955. Ese paso —convertir el experimento heroico en práctica con resultados consistentes— es lo que transforma una tecnología en especialidad. Kirklin publicó resultados detallados, facilitó la transmisión de la técnica y redefinió el horizonte de toda la cardiocirugía posterior. En el árbol quirúrgico es el nodo desde el que ramifican el bypass coronario, el trasplante y el corazón artificial.