Kirshner, Sonneborn, Crenshaw y Nassiopoulos obtienen la primera observación de SN 1987A con el satélite International Ultraviolet Explorer (IUE), apenas catorce horas después de su descubrimiento. SN 1987A es la supernova visible más cercana desde la de Kepler en 1604, y este registro ultravioleta ultrarrápido se convirtió en una referencia clave para el estudio observacional de explosiones de supernova.