En 1997 Alexei Kitaev, en Caltech, presenta 'Fault-tolerant quantum computation by anyons', publicado en Annals of Physics en 2003, donde introduce el código tórico: el primer esquema de corrección de errores cuánticos basado en propiedades topológicas. El problema que Kitaev resuelve es el obstáculo fundamental para la computación cuántica práctica: los qubits físicos son extremadamente frágiles y se ven perturbados por cualquier interacción con el entorno —decoherencia—, destruyendo la información cuántica en microsegundos. La solución clásica de redundancia —copiar el bit— está prohibida en mecánica cuántica por el teorema de no-clonación. Kitaev propone codificar un qubit lógico en el estado colectivo de muchos qubits físicos dispuestos en una red bidimensional sobre una superficie toroidal, de modo que los errores locales no destruyen la información global: esta está protegida por la topología del sistema, no por su energía. Los anyones —cuasipartículas con estadística fraccionaria que emergen en estos sistemas— son las excitaciones que señalizan los errores, y su comportamiento topológico garantiza que los errores sean detectables y corregibles sin medir directamente los qubits. El código tórico de Kitaev es la base teórica de todas las arquitecturas modernas de computación cuántica tolerante a fallos, incluyendo las de Google, IBM y Microsoft, y es el camino hacia los ordenadores cuánticos escalables.