El 16 de mayo de 1960 Theodore Maiman hizo funcionar el primer láser usando un cristal de rubí iluminado por una lámpara de flash. El resultado era luz coherente, monocromática e intensamente direccional — propiedades que ninguna fuente de luz anterior poseía. El láser convierte la luz de fenómeno en herramienta: cirugía, metrología, comunicaciones por fibra óptica, lectura de datos, manufactura industrial, espectroscopía y microscopía confocal son todas aplicaciones directas. En la genealogía de la óptica, el láser es el punto donde la física ondulatoria de Fresnel y Maxwell se materializa en un instrumento que redefine lo que la luz puede hacer.