Antonie van Leeuwenhoek fue el primero en observar microorganismos vivos: "animálculos" en agua de estanque, bacterias en placa dental y protozoos en diversas muestras. Lo logró no con el microscopio compuesto que Hooke había popularizado, sino con instrumentos simples de una sola lente que él mismo fabricaba y cuyos secretos guardó celosamente. Sus magnificaciones — hasta 270x — superaban todo lo disponible en la época. Las cartas que envió a la Royal Society entre 1674 y 1683 abrieron una ventana a un mundo biológico desconocido y fundaron la microbiología como disciplina observacional.