El contrato notarial del 9 de marzo de 1156 conservado en Génova es el documento más antiguo conocido con el mecanismo completo de cambio trayecticio: entrega de dinero en una ciudad, promesa de pago en otra ciudad en divisa distinta, con interés implícito en el tipo de cambio pactado. Evolucionó desde el acta notarial del siglo XII hacia la carta privada manuscrita documentada desde 1299, convirtiéndose en el instrumento financiero central del comercio medieval europeo y el mecanismo que los Médici emplearon para eludir las prohibiciones eclesiásticas de la usura.