En 1948-1949, se inventa en la Universidad de Manchester el Código Manchester para codificar de forma fiable datos digitales almacenados en el tambor magnético del computador Manchester Mark I. Se convierte en un estándar para cintas magnéticas y discos flexibles de computadora, y se usa en comunicaciones digitales posteriores incluyendo las sondas espaciales Voyager 1 y 2 y las primeras redes Ethernet, además de mandos a distancia domésticos y etiquetas RFID.