Tras experimentos previos en 1894-1895 en el desván de Villa Griffone (la 'Habitación del Gusano de Seda'), Guglielmo Marconi conecta una antena a tierra a su transmisor y logra, en el verano de 1895, transmitir señales radiotelegráficas superando un obstáculo físico —la colina Celestini— a una distancia de unos dos kilómetros. Es el experimento fundacional que precede en seis años a su transmisión transatlántica de 1901.