En 1943 Warren McCulloch y Walter Pitts publicaron el artículo que fundó las redes neuronales artificiales. Demostraron que neuronas formales — unidades binarias simples que se activan cuando la suma de sus entradas supera un umbral — podían organizarse en redes capaces de calcular cualquier función lógica. La implicación era radical: la computación y la actividad nerviosa comparten una estructura matemática común. Pitts, de solo 19 años, había sido prácticamente autodidacta y vivía sin hogar fijo cuando escribió el artículo. El modelo McCulloch-Pitts no aprende — sus pesos son fijos — pero estableció la arquitectura conceptual sobre la que se construirían todas las redes neuronales posteriores.