Robert Metcalfe, trabajando en el Xerox PARC de Palo Alto junto a David Boggs, diseña en 1973 el protocolo Ethernet como mecanismo para interconectar los ordenadores Alto del laboratorio entre sí y con la impresora láser desarrollada allí mismo. El protocolo se basa en el principio CSMA/CD (Carrier Sense Multiple Access with Collision Detection): los dispositivos escuchan el canal antes de transmitir y, si detectan colisión, esperan un tiempo aleatorio antes de reintentar, lo que permite compartir un único cable de comunicación entre múltiples nodos sin coordinación centralizada. Esta arquitectura distribuida contrasta con los sistemas propietarios e incompatibles dominantes en la época, que hacían la interconexión de computadoras costosa y compleja. La velocidad original de 2,94 Mbit/s —determinada por la frecuencia del oscilador disponible en el laboratorio— evoluciona a 10 Mbit/s en la especificación comercial de 1980 firmada conjuntamente por Xerox, Intel y DEC (estándar DIX), y continúa escalando de forma retrocompatible hasta los 400 Gbit/s y 800 Gbit/s de los estándares actuales para centros de datos. En 1983 el IEEE publica la norma 802.3, que codifica Ethernet como estándar abierto internacional: al poder integrar cualquier fabricante puertos Ethernet en sus equipos sin licencias propietarias, los costes de conectividad caen drásticamente y la tecnología se convierte en la infraestructura física dominante de las redes de área local en todo el mundo. Ethernet constituye uno de los pilares técnicos fundamentales sobre los que se construye la expansión de Internet en los años noventa y sigue siendo la columna vertebral cableada de redes domésticas, centros de datos y nodos de telecomunicaciones en la actualidad. Metcalfe recibe el Premio Turing 2022 —anunciado y entregado en 2023— por la invención, diseño y comercialización de Ethernet.