Tras el triunfo de la facción constitucionalista liderada por Venustiano Carranza en la Revolución mexicana, este convoca un Congreso Constituyente en Santiago de Querétaro para revisar la Constitución liberal de 1857. El proyecto original de Carranza no contemplaba reformas sociales radicales, pero la presión de las demandas campesinas y obreras —excluidas formalmente del Congreso las facciones villista y zapatista que las representaban, pero no su influencia política— lleva a los delegados a incorporar los artículos 3 (educación laica y gratuita), 27 (reforma agraria y propiedad de recursos naturales) y, sobre todo, 123 (jornada de ocho horas, salario mínimo, derecho de huelga, seguridad social). Promulgada el 5 de febrero de 1917, es la primera constitución del mundo en incorporar derechos sociales en su texto supremo, precediendo a la Constitución soviética de 1918 y a la Constitución de Weimar de 1919. Por primera vez el Estado no solo protege al ciudadano frente al poder público, sino que asume la obligación jurídica activa de proteger a los más vulnerables.