En 1957 Marvin Minsky patentó el microscopio confocal: un sistema que ilumina y detecta un solo punto de la muestra a la vez, bloqueando la luz fuera de foco mediante un pinhole. El resultado es una imagen más limpia y la posibilidad de obtener secciones ópticas sin cortar físicamente la muestra — y, por tanto, reconstrucciones tridimensionales. Minsky concibió el sistema para observar tejido cerebral vivo. Su impacto real llegó décadas después, cuando la combinación de láser, detectores de alta sensibilidad y ordenadores hizo el barrido punto a punto viable en tiempo razonable. El microscopio confocal láser es hoy herramienta estándar en neurociencia, biología celular e imagen médica.