César Milstein, bioquímico argentino exiliado en el Reino Unido tras verse afectado por la represión política en Argentina, y Georges Köhler, inmunólogo alemán, desarrollan en 1975 en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge una técnica que resuelve un problema fundamental de la inmunología aplicada: cómo producir grandes cantidades de un anticuerpo específico e idéntico, dirigido contra un único objetivo molecular concreto. Hasta entonces, los anticuerpos obtenidos de animales inmunizados eran siempre una mezcla heterogénea de moléculas distintas reconociendo múltiples partes del antígeno, lo que limitaba su precisión como herramienta de diagnóstico o investigación. Milstein y Köhler fusionan células productoras de anticuerpos —que mueren naturalmente tras un tiempo limitado en cultivo— con células de mieloma cancerosas, inmortales en cultivo de laboratorio, generando híbridos llamados "hibridomas" que combinan ambas propiedades: producen un único tipo de anticuerpo de forma indefinida e ilimitada. La técnica de hibridomas se convierte rápidamente en herramienta fundamental de la biomedicina moderna, empleada en pruebas de embarazo, pruebas de diagnóstico de infecciones, identificación de tipos de células cancerosas, y como base de numerosos fármacos terapéuticos modernos basados en anticuerpos monoclonales, usados contra cánceres, enfermedades autoinmunes e infecciones virales. Milstein y Köhler decidieron deliberadamente no patentar la técnica, permitiendo su adopción libre e inmediata por laboratorios de todo el mundo.