Charles-Louis de Secondat, barón de Montesquieu, publica anónimamente en Ginebra en 1748 De l'esprit des lois (Del espíritu de las leyes), fruto de casi veinte años de investigación comparada sobre sistemas políticos, leyes y costumbres. En el libro XI, capítulo 6, dedicado a la constitución de Inglaterra, formula la doctrina que se asociaría de forma duradera a su nombre: que la libertad política solo puede preservarse cuando el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial recaen en cuerpos distintos, de modo que cada uno pueda contener los excesos de los otros dos. Mientras John Locke, medio siglo antes, había distinguido funciones de poder sin exigir su separación institucional y sin incluir lo judicial como rama autónoma, Montesquieu construye explícitamente sobre esa discusión y la transforma: introduce la independencia del poder judicial frente al legislativo y al ejecutivo —con el habeas corpus como ejemplo del control judicial sobre el ejecutivo— y convierte la separación en una exigencia institucional, no solo funcional, necesaria para evitar el despotismo incluso bajo una monarquía. La obra tuvo una difusión inmediata y enorme en toda Europa y en las colonias americanas, y su influencia se reconoce de forma extendida en la arquitectura de tres poderes —Congreso, Presidencia y Tribunales— de la Constitución de los Estados Unidos de 1787.