El ingeniero catalán Narcís Monturiol construyó entre 1864 y 1867 el Ictíneo II, un submarino de madera de 14 metros equipado con un sistema de propulsión anaeróbica: un motor de combustión alimentado por una mezcla de peróxido de calcio y zinc que generaba calor sin consumir oxígeno del ambiente, permitiendo operación completamente autónoma bajo el agua. Fue el primer sistema de propulsión independiente del aire (AIP) de la historia. Sin apoyo gubernamental, Monturiol financió el proyecto por suscripción popular; la empresa fue embargada en 1868. Murió en la pobreza en 1885, y su obra técnica fue publicada póstumamente. La tecnología AIP es hoy estándar en submarinos convencionales.