Thomas Newcomen (Dartmouth, 1664 – Londres, 1729), herrero e ironmonger, instala en 1712 en Dudley Castle (Staffordshire) la primera máquina atmosférica práctica de la historia: un cilindro vertical donde el vapor a baja presión eleva un pistón y la condensación por inyección de agua fría lo empuja hacia abajo, accionando una bomba de desagüe minero mediante balancín. Es la primera máquina de vapor con aplicación industrial real y sostenida: se instalaron más de un centenar antes de que Watt mejorara el diseño. La máquina de Newcomen consumía enormes cantidades de carbón por ser ineficiente (el cilindro se enfriaba y recalentaba en cada ciclo), pero resolvió el problema crítico del desagüe en minas de carbón de Cornualles y Staffordshire. Watt desarrolló su condensador separado precisamente al reparar un modelo Newcomen en Glasgow.