Stanford Ovshinsky, inventor estadounidense autodidacta y fundador de la Ovonic Battery Company en Michigan, patenta en 1986 (patente US4623597) una versión mejorada de la batería de níquel-metal hidruro (NiMH) basada en aleaciones de electrodo "desordenadas" —es decir, sin la estructura cristalina periódica de los diseños anteriores— que resultan en una capacidad de almacenamiento de hidrógeno y una estabilidad sustancialmente superiores. El concepto base de la batería NiMH, sin embargo, no es invención de Ovshinsky: fue desarrollado ya en 1967 en el Battelle-Geneva Research Center, con financiación de Daimler-Benz y Volkswagen, y una primera batería NiMH comercialmente viable según el diseño clásico fue demostrada de forma independiente por Willems y Buschow en 1987. La contribución específica y decisiva de Ovshinsky es haber resuelto los problemas de inestabilidad del electrodo que habían impedido la viabilidad comercial a gran escala de la tecnología durante casi dos décadas, permitiendo finalmente sustituir al níquel-cadmio —tóxico por el cadmio— en electrónica portátil y, de forma más visible, en los primeros vehículos híbridos como el Toyota Prius. General Motors adquirió en 1994 una participación de control sobre la patente de Ovshinsky para su vehículo eléctrico EV1, programa que la propia compañía cancelaría antes de la comercialización completa de la tecnología, en circunstancias que el propio Ovshinsky cuestionó públicamente.