El 31 de mayo de 1881, en Pouilly-le-Fort, Pasteur realizó el primer ensayo vacunal controlado y público de la historia frente a una audiencia de periodistas, veterinarios y escépticos. Veinticinco ovejas vacunadas con bacilo atenuado de carbunco sobrevivieron; veinticinco sin vacunar murieron. El experimento transformó la vacunación de curiosidad científica en tecnología médica verificable ante la sociedad civil. Era también la consolidación del principio de atenuación —formulado dos años antes con el cólera aviar— como plataforma reproducible para enfermedades bacterianas.