El oficial e ingeniero Isaac Peral diseñó y construyó entre 1885 y 1888 el primer submarino propulsado totalmente por baterías eléctricas con capacidad militar operacional: torpedos, periscopio, brújula giroscópica y autonomía de navegación submarina. Las pruebas realizadas en 1889–1890 demostraron su viabilidad técnica; el submarino alcanzó velocidades de 9 nudos en superficie. La Armada española rechazó el proyecto por motivos políticos y de rivalidad institucional entre la marina científica y la tradicional. Peral fue forzado a abandonar la marina en 1891 y murió en 1895 a los 43 años. El submarino Peral, conservado en Cartagena, es considerado por la historiografía técnica el primer submarino plenamente funcional con fines militares.