El 7 de mayo de 1895, Aleksandr Popov demuestra ante la Sociedad Física y Química Rusa de San Petersburgo un receptor de ondas electromagnéticas basado en un cohesor de limaduras metálicas, antena y relé, inicialmente concebido como detector de tormentas eléctricas. En marzo de 1896 lo usa para transmitir el primer mensaje real en código Morse a 250 metros. Popov trabajaba bajo cláusula de confidencialidad de la Armada rusa, lo que le impidió patentar su invento y jugó en su contra frente al reconocimiento posterior de Marconi.