Las cartas portulanas fueron las primeras cartas náuticas de gran precisión práctica para la navegación mediterránea, centradas en litorales, puertos y rumbos de compás. Su realismo costero extraordinario —aún no explicado del todo por los historiadores— cambió la relación entre mapa y navegación. Eran instrumentos operativos guardados como secretos de estado por los talleres genoveses, venecianos y mallorquinos. Representan el paso decisivo de la cartografía libresca o enciclopédica a la cartografía al servicio del navegante profesional.