Valdemar Poulsen toma el arco cantante de Duddell y le aplica tres modificaciones de ingeniería críticas para elevar la frecuencia de oscilación desde el rango audible hasta los cientos de kHz necesarios para la radio: una atmósfera de hidrógeno (o vapor de hidrocarburo) rodeando el arco, un campo magnético transversal (retomando el principio de Elihu Thomson de 1892), y electrodos modificados (cátodo de carbón, ánodo de cobre refrigerado por agua). El resultado es el primer generador puramente electrónico de ondas continuas (CW) de alta frecuencia, que permite modular voz y música y da origen a la radiodifusión moderna. Patentado en 1903 (patente danesa/estadounidense), fue usado comercialmente hasta los años 1920.