En 1843 Richard March Hoe comenzó a desarrollar la prensa rotativa de cilindro central, perfeccionada y patentada hacia 1847. Al sustituir la plancha plana por cilindros giratorios con movimiento continuo, la velocidad de impresión se multiplicó de forma radical: donde Gutenberg medía páginas por hora, Hoe medía miles. El impacto fue inmediato sobre los periódicos de gran tirada y la cultura de masas del siglo XIX. En la genealogía larga de la imprenta, la rotativa es el mayor salto productivo entre Gutenberg y la era digital.