Joseph Priestley aisló el óxido nitroso en el contexto de la química neumática del siglo XVIII. El hallazgo no fue todavía una técnica anestésica, pero proporcionó el agente que haría posible la futura analgesia inhalatoria. Su importancia histórica reside en haber puesto a disposición de la medicina una nueva sustancia gaseosa con efectos fisiológicos específicos.