La central hidroeléctrica original de Rheinfelden fue un hito destacado en la generación hidroeléctrica europea a gran escala, con una potencia de 17.000 caballos de fuerza (12.500 kW). Fue pionera en el uso de corriente alterna trifásica —posteriormente adoptada mundialmente— y en el uso de una frecuencia de 50 hercios, que después se convertiría en el estándar en la mayoría de los países. Con el tiempo, Rheinfelden se interconectó con otras centrales, dando origen a la red eléctrica interconectada de Europa continental.