Richard Robson y Bernard Hoskins describen los primeros polímeros de coordinación con topología de red tridimensional diseñada, demostrando que metales y ligandos orgánicos pueden autoensamblarse en redes cristalinas con geometría predecible. Su trabajo (con fecha aproximada, verificar) sentó las bases conceptuales del diseño reticular que Yaghi sistematizaría y Kitagawa aplicaría a materiales porosos funcionales.