En 1888 Émile Roux y Alexandre Yersin demostraron que los efectos sistémicos de la difteria —parálisis, daño cardíaco, muerte— no eran causados directamente por la bacteria sino por una toxina que esta secretaba. Era un hallazgo de consecuencias inmensas: por primera vez se disociaba el agente infeccioso de su mecanismo de daño. El trabajo de Roux abrió el camino a los toxoides —vacunas basadas en toxinas inactivadas— y a la seroterapia pasiva, inaugurando la inmunología aplicada como disciplina. En la cadena de Wikinventia, Roux no compite con Pasteur: lo completa y amplía hacia la comprensión mecanística de la inmunidad.