Durante los primeros años tras el descubrimiento de Sco X-1 (1962), un problema central frenaba el avance de la naciente astronomía de rayos X: las posiciones obtenidas por los detectores de los cohetes tenían una incertidumbre angular demasiado grande para identificar con certeza qué objeto visible, si alguno, correspondía a cada fuente de rayos X. El físico japonés Minoru Oda desarrolló un colimador de modulación que permitió, por primera vez, acotar la posición de Sco X-1 a una región del cielo lo bastante pequeña como para intentar una identificación óptica. Con esa posición mejorada, un equipo internacional liderado por el astrónomo Allan Sandage (Observatorios de Monte Wilson y Palomar) y que incluía a Riccardo Giacconi, examinó la región y encontró una estrella azul, débil y errática en su brillo, con líneas de emisión poco habituales, parecidas a las de las novas antiguas. Bautizada posteriormente V818 Scorpii, esta estrella resultó ser el contraparte óptico de Sco X-1: la primera vez que se vinculaba una fuente de rayos X cósmica con un objeto observable mediante telescopios ópticos convencionales. El hallazgo, publicado en 1966, abrió la puerta a la astronomía multi-longitud de onda de fuentes de rayos X y sentó las bases para que, años más tarde (con el trabajo de Gottlieb, Cowley y Crampton en 1975), se determinara que Sco X-1/V818 Sco es un sistema binario compacto de baja masa, con una estrella de neutrones acretando materia de una compañera, con un período orbital de 18,9 horas. La identificación de 1966 no implicaba todavía esta naturaleza binaria detallada, pero fue el paso indispensable que la hizo posible.