Frederick Sanger, en el Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigación Médica en Cambridge, desarrolla en 1977 el método didesoxi —conocido como método de Sanger— para determinar la secuencia exacta de bases de una molécula de ADN. La técnica utiliza nucleótidos modificados (didesoxinucleótidos) que, al incorporarse durante la síntesis de una nueva cadena de ADN en el laboratorio, detienen el proceso de forma abrupta en un punto conocido, generando fragmentos de distintas longitudes que, analizados mediante electroforesis en gel, permiten leer la secuencia completa letra por letra. Walter Gilbert, en la Universidad de Harvard, desarrolla de forma independiente y casi simultánea un método alternativo basado en degradación química selectiva del ADN, menos utilizado en la práctica que el método de Sanger pero igualmente válido conceptualmente. El método de Sanger se convierte en la técnica estándar de secuenciación de ADN durante más de dos décadas, utilizada —con automatización progresiva mediante secuenciadores capilares— para completar el Proyecto Genoma Humano en 2003. Sanger aplica además su propio método para secuenciar en 1977 el genoma completo del bacteriófago φX174, el primer genoma completo de un organismo jamás secuenciado en la historia.