Erwin Schrödinger, en la Universidad de Zúrich, publica en 1926 una formulación de la mecánica cuántica alternativa a la matricial de Heisenberg: en lugar de matrices abstractas, describe el estado de una partícula mediante una función de onda continua que evoluciona según una ecuación diferencial —la ecuación de Schrödinger—, heredera directa de la hipótesis de ondas de materia de Louis de Broglie. La formulación ondulatoria resulta mucho más intuitiva y manejable matemáticamente para la mayoría de los físicos de la época, y Schrödinger demuestra poco después que ambas formulaciones —la suya y la matricial de Heisenberg— son matemáticamente equivalentes, dos lenguajes distintos para describir la misma física subyacente. Paul Dirac, en la Universidad de Cambridge, publica en 1928 una versión de la ecuación de onda que incorpora la relatividad especial de Einstein —ausente en la ecuación original de Schrödinger—, necesaria para describir correctamente electrones que se mueven a velocidades cercanas a la de la luz. La ecuación de Dirac predice, como consecuencia matemática inesperada, la existencia de partículas de antimateria: el positrón, con la misma masa que el electrón pero carga opuesta, sería descubierto experimentalmente por Carl Anderson en 1932, confirmando una de las predicciones teóricas más sorprendentes de la física del siglo XX.