La sericultura es el proceso de cría del gusano de seda (Bombyx mori), recogida de capullos, devanado del hilo continuo (de hasta 1.500 metros por capullo) y tejido de tela de seda. China mantuvo el monopolio de este conocimiento bajo pena de muerte durante aproximadamente tres mil años: exportaba la tela pero ocultaba el método de producción. La seda llegó a Persia y Roma por la Ruta de la Seda como artículo de lujo sin que sus destinatarios conocieran su origen biológico; el historiador romano Plinio el Viejo (s.I d.C.) creía que se 'peinaba de las hojas de los árboles'. El secreto llegó a Bizancio alrededor del 552 d.C. cuando monjes nestorios, según Procopio, introdujeron huevos de gusano ocultos en cañas huecas desde China o Asia Central, en lo que constituye uno de los casos de espionaje industrial más documentados de la historia antigua. El monopolio chino sobre la producción de seda es el período de protección de propiedad industrial más largo documentado en la historia.