James Young Simpson introdujo el cloroformo como anestésico y lo aplicó en obstetricia, abriendo la puerta a la analgesia del parto y a una aceptación social más amplia de la anestesia. Su defensa pública del alivio del dolor en el parto tuvo un impacto cultural además de médico. El cloroformo se convirtió así en un agente alternativo clave al éter.