F. Mason Sones obtuvo en 1958 la primera angiografía coronaria selectiva —inicialmente de forma accidental— y transformó de raíz la comprensión anatómica de la enfermedad coronaria. A partir de ese momento, las estenosis coronarias podían localizarse, cuantificarse y planificarse terapéuticamente con una precisión imposible hasta entonces. La angiografía coronaria es la tecnología diagnóstica que hace posibles tanto el bypass de Favaloro como la angioplastia de Grüntzig. En el grafo cardiovascular, Sones es el gran puente entre diagnóstico, cirugía e intervencionismo.