George Stephenson (Wylam, Northumberland, 1781 – Chesterfield, 1848), ingeniero autodidacta hijo de un operador de máquinas Newcomen, construye con su hijo Robert la locomotora Rocket, ganadora de las pruebas de Rainhill (octubre 1829) con una velocidad punta de 47 km/h. La Rocket incorpora la caldera tubular multitubular de Henry Booth —que multiplica la superficie de intercambio de calor— y la exhaustión del vapor de escape hacia la chimenea para tirar del fuego, logrando una potencia y eficiencia sin precedentes. La victoria en Rainhill conduce al encargo de la línea Liverpool-Manchester (1830), primer ferrocarril interurbano de pasajeros del mundo. Stephenson no inventó la locomotora (Trevithick, 1804) sino que la hizo suficientemente fiable, potente y rápida para transformar el transporte.