Arqueólogos del Tell el-Burak Archaeological Project (proyecto conjunto entre la Universidad Americana de Beirut, la Universidad de Tübingen, el Instituto Arqueológico Alemán y otras instituciones) descubren en un lagar de la Edad del Hierro en Tell el-Burak, a 9 km al sur de Sidón, la evidencia más temprana conocida de mortero hidráulico en la arquitectura fenicia. El análisis multidisciplinar de muestras de yeso de tres instalaciones —incluido un lagar excepcionalmente bien conservado, datado entre c. 725-600 a.C.— revela que los constructores fenicios mezclaron deliberadamente fragmentos cerámicos triturados (probablemente ánforas rotas) con el aglutinante de cal. Estas inclusiones actúan como material puzolánico, reaccionando químicamente con la cal para formar un mortero hidráulico capaz de endurecerse incluso en condiciones húmedas. Técnicas analíticas avanzadas (difracción de rayos X, microscopía electrónica de barrido, análisis termogravimétrico) confirman las propiedades hidráulicas del material y revelan que los fragmentos cerámicos contienen minerales asociados a cocción a alta temperatura (por encima de 800°C), lo que indica una selección deliberada de materiales, no simples residuos de alfarería. El hallazgo se adelanta varios siglos a la difusión del mortero hidráulico (cocciopesto, opus signinum) que los romanos popularizarían posteriormente.