Mucho antes de la imprenta mecánica, el desarrollo de tintas estables — mezclas de carbón vegetal, goma y agua perfeccionadas durante milenios en China y otras tradiciones asiáticas — creó la condición material para fijar signos sobre soportes ligeros y reproducirlos. La tinta no es un invento de fecha o autor únicos: es una tecnología acumulativa cuya maduración hizo posibles el papel de Cai Lun, los tipos de Bi Sheng y, siglos después, la prensa de Gutenberg. En la genealogía de la información escrita, ocupa el lugar que el fuego ocupa en la cocina: anterior a todo lo demás.