El emperador Justiniano I, decidido a unificar y depurar el cuerpo legal romano acumulado durante siglos, encarga en 528 al jurista Triboniano dirigir una comisión de diez expertos legales y treinta y nueve escribas. El resultado es el Corpus Juris Civilis ('Cuerpo del Derecho Civil'), compilado en cuatro partes a lo largo de cinco años: el Codex (529), que recopila y depura las constituciones imperiales desde la época de Adriano; el Digesto o Pandectas (533), una enciclopedia de cincuenta libros que resume los escritos de los juristas clásicos romanos; las Institutas (533), un manual introductorio para estudiantes de derecho; y las Novelas, promulgadas después de 534 hasta la muerte de Justiniano en 565. El Corpus se redactó casi enteramente en latín —pese a que la mayoría de la población del Imperio hablaba griego— y obtuvo fuerza de ley en todo el territorio. Permaneció vigente en el Imperio Bizantino durante siglos y fue redescubierto en la Europa occidental del siglo XI por los juristas de la Universidad de Bolonia, convirtiéndose en la base del derecho civil de la mayoría de los países de tradición continental hasta la actualidad.