Konstantín Tsiolkovski, maestro rural autodidacta sordo desde los diez años, publica en 1903 en la revista Nauchnoye Obozreniye la ecuación fundamental del movimiento de cohetes en el vacío (ecuación de Tsiolkovski): Δv = Isp·g·ln(m₀/mf), que establece la relación entre velocidad de escape, impulso específico y razón de masas. Propone el cohete de propulsión líquida, las etapas múltiples, la escotilla de escape orbital y los conceptos de estación espacial y colonización del espacio solar. Murió en 1935 sin ver ninguno de sus conceptos realizados. Fue redescubierto por los ingenieros soviéticos del programa espacial en los años 1940 y reconocido póstumamente como padre de la cosmonáutica. El primer satélite artificial (Sputnik, 1957) y el primer humano en el espacio (Gagarin, 1961) son aplicaciones directas de su trabajo teórico.