Las ciudades fenicias de Tiro y Sidón desarrollan, hacia la Edad del Hierro (siglo X a.C.), una industria a gran escala de extracción de tinte púrpura a partir de las glándulas hipobranquiales de caracoles marinos del género Murex (principalmente Bolinus brandaris y Hexaplex trunculus). El proceso requería decenas de miles de caracoles para producir cantidades modestas de tinte —se estima que hacían falta unos 12.000 ejemplares para obtener un solo gramo—, lo que convertía el resultado en un bien de lujo extremo, más valioso que su peso en plata u oro según fuentes clásicas. El nombre griego de los fenicios, Phoinikes, deriva probablemente del color púrpura-rojizo que los hizo famosos. Vastos vertederos de conchas de Murex excavados en las afueras de Sidón y Tiro confirman la escala industrial de la producción; el yacimiento de Tel Shiqmona, en la costa de Haifa, es uno de los mayores centros de producción de la Edad del Hierro documentados, aunque investigaciones recientes de la Universidad de Haifa sugieren que pudo estar bajo control del Reino de Israel en vez de directamente fenicio, evidenciando una colaboración regional en la industria. La púrpura de Tiro se convirtió en sinónimo de realeza y autoridad: emperadores romanos y bizantinos restringieron por ley su uso a la realeza y la alta magistratura.