Lewis Urry, ingeniero químico canadiense trasladado en 1955 al laboratorio de investigación de Eveready (Union Carbide) en Parma, Ohio, con la misión de prolongar la vida de las baterías de zinc-carbono entonces dominantes, decide en su lugar desarrollar desde cero una batería de electrolito alcalino. Su innovación decisiva consiste en sustituir el zinc sólido por zinc en polvo como ánodo, aumentando drásticamente la superficie de reacción disponible y, con ello, la capacidad y duración de la batería frente a sus predecesoras de zinc-carbono. Urry demuestra el resultado ante sus superiores haciendo competir dos coches de juguete en la cafetería de la empresa, uno con batería convencional y otro con su prototipo alcalino; la diferencia de autonomía convence de inmediato a la dirección. La solicitud de patente se presenta el 9 de octubre de 1957 conjuntamente con los coinventores Karl Kordesch y P.A. Marsal, y se concede en 1960; Eveready comercializa la primera batería alcalina en 1959, rebautizada como "Energizer" en 1980. Las baterías alcalinas modernas, derivadas de este diseño, duran entre cinco y ocho veces más que sus predecesoras de zinc-carbono.