François Viète introdujo en 1591 un uso sistemático de letras para representar tanto incógnitas como parámetros conocidos, dando al álgebra una forma abstracta y general operativa. Esta simbolización — que denominó "logística especiosa" — fue una condición de posibilidad para los avances de Descartes, Fermat y Leibniz. Viète también demostró que el álgebra podía aplicarse a magnitudes geométricas, abriendo el camino a la geometría analítica.