Alessandro Volta construye en 1800 la primera batería eléctrica de la historia —la pila voltaica— apilando discos alternos de zinc y cobre separados por trozos de tela empapados en agua salada. Comunica el invento a la Royal Society de Londres en una carta del 20 de marzo de 1800. La pila voltaica produce por primera vez una corriente eléctrica continua y controlable, haciendo posible toda la electroquímica posterior: la electrólisis del agua (Nicholson y Carlisle, 1800), el aislamiento de sodio y potasio (Davy, 1807) y, en última instancia, el electromagnetismo. La unidad de diferencia de potencial eléctrico, el voltio, lleva su nombre.