James Watt (Greenock, 1736 – Birmingham, 1819), instrumentista de la Universidad de Glasgow, concibe en 1765 el condensador separado —un recipiente independiente donde se condensa el vapor sin enfriar el cilindro— al reparar un modelo Newcomen. La patente se concede en 1769. En 1782 añade el movimiento de doble efecto (vapor actúa en ambas carreras del pistón) multiplicando la potencia. La sociedad Boulton & Watt (1775) fabrica y comercializa las máquinas a escala industrial. Watt introduce el concepto de "caballo de vapor" (hp) para comunicar rendimiento a clientes no técnicos. La eficiencia de la máquina Watt triplica la de Newcomen. Su contribución no es inventar la máquina de vapor —Newcomen ya la tenía práctica— sino hacerla suficientemente eficiente para aplicaciones más allá del bombeo minero: manufactura textil, papel, fundición, transporte.